8 juegos para niños autistas por objetivo y edad
Descubre 8 juegos para niños autistas, organizados por objetivo y edad, con materiales, instrucciones, adaptaciones sensoriales y señales de apoyo.

Una tarde, el juego que suele funcionar termina en llanto. Quizá el sonido de las piezas resulta demasiado intenso, la actividad dura más de lo esperado o un cambio pequeño rompe la previsibilidad. Al día siguiente, esa misma propuesta puede volver a ser agradable. No significa que el niño “no quiera aprender” ni que la familia haya elegido mal. La respuesta puede cambiar según el cansancio, el entorno, la comunicación disponible y la carga sensorial del momento.
No existe un juego universal para todos los niños con TEA. Por eso, esta selección parte de cinco preguntas sencillas: ¿qué edad tiene el niño?, ¿qué habilidad funcional queremos acompañar?, ¿qué intereses le motivan?, ¿cómo se comunica?, ¿qué estímulos busca o evita? En España, el Plan de Acción estatal estima 60.198 estudiantes con autismo escolarizados en modalidad ordinaria, una realidad amplia y diversa que requiere apoyos ajustados a cada persona (documentación académica sobre TEA y escolarización).
Antes de empezar, prepara un espacio despejado y predecible. Enseña con una imagen o pictograma cuándo empieza y cuándo termina, presenta pocos materiales y deja disponible una pausa. Observa señales de disfrute, atención y participación, pero también de saturación, como apartarse, cubrirse los oídos, tensarse o aumentar la frustración. Puedes detenerte sin convertir el juego en una prueba. Estas propuestas pueden complementar el acompañamiento educativo o terapéutico, pero no sustituyen una valoración individual.
Tabla de contenido
- 1. Juegos de construcción y bloques estructurados
- 2. Juegos de emparejamiento y asociación visual
- 3. Juegos sensoriales de textura y manipulación
- 4. Juegos de categorización y organización
- 5. Juegos de comunicación aumentativa con apoyo visual
- 6. Juegos de secuencia y rutina visual
- 7. Juegos de interés especial estructurados
- 8. Juegos sociales estructurados de rol y cooperación
- Comparativa de 8 juegos para niños autistas
- Convertir el juego en una rutina flexible de apoyo
1. Juegos de construcción y bloques estructurados
Los bloques permiten trabajar con las manos, seguir un modelo y comprobar de inmediato qué ocurre. Para algunos niños, esa combinación de orden, repetición y control facilita la participación, especialmente cuando una colección grande de piezas resulta difícil de organizar.
En edades tempranas, LEGO Duplo puede ofrecer piezas grandes y fáciles de unir. Los sistemas de bloques de madera con formas geométricas, LEGO Classic y las construcciones magnéticas tipo Magna-Tiles permiten adaptar la actividad a distintos niveles de precisión, planificación e interés. No hace falta empezar con una estructura compleja. Un modelo de dos o tres pasos puede ser suficiente.
Materiales y aplicación
Coloca un pequeño número de piezas en una bandeja y presenta una fotografía del resultado. Después, muestra una sola instrucción, como “pon el bloque rojo encima”, espera y ofrece ayuda solo si hace falta. Cuando termine, enseña el siguiente paso. Si el niño prefiere construir sin modelo, sigue su iniciativa y convierte la propuesta en una oportunidad para pedir piezas, elegir colores o mostrar lo que ha creado.
- Para organizar: separa las piezas por color o forma en recipientes visibles.
- Para comunicar: utiliza tarjetas con “más”, “ayuda”, “terminado” y “otro”.
- Para trabajar la autonomía: reserva una caja y un lugar fijo para construir y guardar.
- Para ampliar la actividad: introduce una variación pequeña, como añadir una figura o construir una segunda estructura parecida.
En niños pequeños, prioriza agarrar, unir y separar. En niños mayores, puedes proponer planos visuales, patrones, construcciones con imanes o retos funcionales, como crear un garaje para vehículos. Si el niño tira las piezas, se aleja o aumenta su tensión, reduce la cantidad, elimina el modelo o termina. Si busca más, añade un paso, una elección o un turno compartido.

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Rutina de la mañana
2. Juegos de emparejamiento y asociación visual
Un juego de memoria, un dominó de imágenes o unas tarjetas de asociación ofrecen una regla visible: encontrar dos elementos iguales o relacionados. Esa claridad ayuda a que el niño sepa qué debe hacer sin depender únicamente de explicaciones verbales. También permite adaptar la dificultad con facilidad.
Empieza con imágenes familiares, como animales, vehículos, alimentos o personajes que ya le interesen. En lugar de extender todas las tarjetas, coloca solo algunas parejas boca arriba. El niño puede unir imágenes idénticas, relacionar un objeto con su categoría o escoger entre dos opciones. La actividad puede ser individual al principio y pasar después a una interacción breve con otra persona.
Una secuencia sencilla
- Presenta: enseña una tarjeta y nombra o señala la imagen.
- Busca: coloca delante dos o tres opciones.
- Empareja: deja que el niño toque, entregue o coloque la tarjeta.
- Cierra: muestra “terminado” y guarda el material.
Los juegos de memoria tradicionales con animales o vehículos funcionan mejor si se retiran las parejas que todavía no son necesarias. El dominó visual puede sustituir los puntos numéricos por imágenes claras. Las tarjetas de objetos y categorías permiten pasar de “igual con igual” a relaciones más flexibles, como cuchara con comida o autobús con transporte.
Ajustes por participación
Para un niño pequeño, usa fotografías u objetos reales y una única asociación. Para un niño mayor, mezcla categorías, añade atributos, como grande y pequeño, o pide que explique por qué dos tarjetas van juntas. Si la demanda visual es demasiado alta, utiliza menos tarjetas, aumenta el contraste y elimina fondos recargados. Si la comunicación verbal es limitada, acepta señalar, mirar, entregar o usar un sistema de comunicación aumentativa.
Mantén la sesión breve y observa la calidad de la participación, no solo el número de aciertos. Una pareja encontrada puede ser el inicio de una petición, un comentario o un turno, no una prueba de memoria que deba completarse a toda costa.
3. Juegos sensoriales de textura y manipulación
La plastilina, la arcilla, la arena kinética, los fidgets y las botellas sensoriales ofrecen una experiencia directa y ajustable. Algunos niños buscan apretar, amasar, verter o repetir un movimiento. Otros evitan ciertas texturas, temperaturas o sensaciones. Un estudio español realizado con 46 niños con TEA encontró procesamiento sensorial anómalo en todos los participantes y relacionó la ausencia de juego simbólico con un peor desarrollo sensorial (estudio sobre procesamiento sensorial y juego simbólico). Este dato refuerza una idea práctica: la textura no es un detalle secundario al elegir una actividad.
Empieza con una sola propuesta y deja que el niño explore sin obligación de tocar. Puedes ofrecer arena kinética con moldes, plastilina para aplastar o enrollar, una pelota antiestrés, un pop-it o una botella cerrada con agua y elementos visuales. Las piedras lisas y otros materiales naturales también pueden servir, siempre con supervisión y atendiendo a la seguridad.

Subir o bajar la demanda
Para reducir la carga sensorial, usa una bandeja, una alfombrilla y herramientas que eviten el contacto directo. Introduce una textura conocida antes de presentar otra. Si el niño se limpia las manos continuamente, aparta el material o muestra rechazo, no insistas. Puede observar, usar una pala o elegir “no”.
Para aumentar la participación, añade una secuencia visual, como llenar, volcar y guardar, o integra un interés especial, como formar dinosaurios o caminos para coches. También puedes acompañar con pictogramas de “más”, “pausa” y “terminado”. La guía sobre juguetes sensoriales para niños con autismo puede ayudar a relacionar materiales y necesidades concretas.
Usa esta actividad como una opción de regulación, no como una obligación diaria. Si el niño sale más alterado, cubre sus oídos, se acelera o no consigue volver a la calma, reduce el tiempo, elimina estímulos visuales o finaliza.
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4. Juegos de categorización y organización
Clasificar no tiene por qué parecer una ficha escolar. Puede consistir en separar vehículos, ordenar animales, guardar calcetines por color o colocar objetos grandes y pequeños en recipientes diferentes. La ventaja está en que el resultado se ve con claridad: cada elemento encuentra un lugar y el niño puede comprobar qué falta.
Comienza con categorías evidentes. Una bandeja con dos zonas de color permite separar piezas rojas y azules. Después, puedes pasar a tarjetas de animales, comida y vehículos, o a recipientes de tamaños distintos. Los tangrams, los puzzles de encaje y otros juegos de lógica añaden una exigencia espacial mayor, pero conviene presentarlos cuando el niño ya comprende la dinámica básica de elegir y colocar.
De lo concreto a lo flexible
Elige objetos reales si las imágenes todavía resultan abstractas. Muestra un ejemplo, coloca el primer elemento y deja que el niño continúe. Si necesita apoyo, usa una plantilla con el color o la forma del objeto. Cuando termine, ofrece una señal visual clara, como una bandeja vacía o una tarjeta de “acabado”.
- Nivel inicial: separar por un único atributo, como color.
- Nivel intermedio: clasificar por tema, tamaño o función.
- Nivel avanzado: explicar una categoría, crear una categoría nueva o encontrar un elemento que no encaja.
Los intereses del niño pueden aumentar la motivación. Si le gustan los trenes, clasifica locomotoras y vagones. Si prefiere letras, organiza mayúsculas y minúsculas. Para introducir aprendizaje académico, incorpora números, letras o patrones sin convertir cada turno en una pregunta de examen.
Reduce la demanda si el niño mezcla los objetos, abandona o se frustra: usa menos elementos y vuelve a un criterio más concreto. Aumenta la flexibilidad cambiando un objeto, variando el recipiente o permitiendo que el niño decida cómo organizarlo. La guía educativa de la Universidad de Salamanca sobre autismo recomienda ampliar el ámbito de intereses y evitar que las actividades queden limitadas a acciones repetitivas y juegos obsesivos. La ampliación debe ser gradual, respetuosa y conectada con lo que ya funciona.
5. Juegos de comunicación aumentativa con apoyo visual
Un tablero con pictogramas convierte la comunicación en parte del juego. El niño puede pedir una pieza, elegir un personaje, indicar “otra vez”, solicitar ayuda o señalar que quiere terminar. No necesitas esperar a que aparezca el lenguaje oral para ofrecer estas oportunidades. Señalar, mirar, entregar una tarjeta o activar un símbolo también son formas de participación comunicativa.
Prepara un juego muy motivador, como una construcción, una pista de coches o una historia con animales. Coloca delante un conjunto pequeño de símbolos funcionales, por ejemplo “quiero”, “más”, “ayuda”, “mi turno”, “tu turno”, “pausa” y “terminado”. Modela el uso señalando tú mismo el pictograma mientras hablas, sin exigir que el niño lo imite de inmediato.
Cómo organizar los turnos
Puedes usar un tablero con dos espacios, uno para cada participante. La secuencia sería sencilla: elegir, pedir, recibir, jugar y comunicar el final. En una historia visual, el niño escoge qué sucede después entre dos opciones. En una aplicación de comunicación, utiliza solo las funciones que el niño ya puede comprender y relaciona cada símbolo con una acción real.
- Materiales: pictogramas consistentes, tablero de turnos, objetos preferidos y una tarjeta de pausa.
- Duración: sesiones cortas, cerradas antes de que la fatiga bloquee la comunicación.
- Motivación: ofrece algo que el niño desea de verdad, no una recompensa arbitraria.
- Registro: anota qué símbolos utilizó, con qué ayuda y en qué contexto.
Para edades tempranas, usa objetos reales junto a las imágenes. Para niños mayores, añade frases breves, comentarios, elección de reglas o reparación de errores. Si el niño aparta el tablero, reduce el número de símbolos y vuelve a una petición muy funcional. Si lo usa con facilidad, añade una elección o un turno.
La comunicación aumentativa y alternativa puede integrarse en actividades cotidianas, no solo en sesiones específicas. Los apoyos deben ser coherentes entre casa, escuela y terapia, con símbolos sencillos y disponibles cuando el niño los necesita.

6. Juegos de secuencia y rutina visual
Las secuencias ayudan a hacer visible el orden. Una historia de imágenes, un tablero de recorrido o una rutina de juego muestran qué ocurre primero, qué viene después y cómo termina. Esta claridad puede facilitar la anticipación cuando las instrucciones habladas se pierden o cuando una actividad tiene demasiados pasos.
Empieza con dos o tres imágenes. Puedes representar algo cotidiano, como ponerse el abrigo, salir al parque y volver a casa, o una actividad de mesa, como sacar, colocar y guardar. Si el niño conoce bien la rutina, la secuencia puede servir para practicar la comunicación, la espera o una pequeña variación.
Una propuesta con cartas
Coloca las imágenes mezcladas y entrega una tarjeta de “primero”. El niño ordena las escenas y después las representa con objetos reales. Si todavía necesita ayuda, marca cada paso con un color distinto. Las historias conocidas suelen ser más fáciles porque el niño ya puede anticipar parte de lo que sucede.
Un tablero de camino lineal también puede funcionar. Cada casilla muestra una acción predecible, como tirar el dado, avanzar, elegir una pieza y colocarla. No hace falta utilizar un sistema competitivo. Puedes jugar con un objetivo compartido, como completar juntos una ruta o terminar una historia.
La guía sobre pictogramas para rutinas diarias ofrece un punto de partida para presentar apoyos visuales en actividades habituales. Las imágenes deben ser claras, concretas y esquemáticas. La documentación de la Consejería de Educación de Castilla y León recoge formatos como agendas diarias, mini agendas, guiones de pasos, calendarios, normas y tableros de comunicación (orientaciones sobre apoyos visuales para personas con TEA).
Si la secuencia genera frustración, reduce pasos y usa una actividad conocida. Para aumentar la demanda, introduce una elección, una espera o un cambio anunciado con antelación. El objetivo no es que el niño siga el orden “perfecto”, sino que pueda comprenderlo y participar con más autonomía.
7. Juegos de interés especial estructurados
Un interés intenso puede facilitar el aprendizaje y la conexión, aunque cada niño lo vive de manera distinta. Dinosaurios, números, letras, vehículos o mapas pueden servir para clasificar, construir, contar, describir y compartir. El objetivo es ampliar las posibilidades del interés sin imponer una forma única de jugar.
Empieza observando qué atrae al niño: el movimiento de las ruedas, la repetición, los sonidos, la información visual o el tema. Después añade una habilidad cercana. Si alinea coches, puede escoger una ruta, pedir un color, esperar una señal y colocar cada vehículo en una estación. Presenta los materiales en una bandeja, muestra una acción y deja tiempo para responder.
Seguir el interés y ampliarlo
Con dinosaurios, prepara figuras, tarjetas y bloques. La secuencia puede ser clasificar por tamaño, construir un hábitat y representar una llegada, una búsqueda y un descanso. Para números, combina una línea visual con objetos que se puedan contar. Con vehículos, crea un circuito con rutas y estaciones. Con letras, forma palabras vinculadas a sus objetos preferidos.
- Participación autónoma: permite ordenar, examinar o repetir antes de introducir una consigna.
- Comunicación: ofrece tarjetas para elegir, pedir, comentar o corregir.
- Flexibilidad: cambia un solo elemento, como la ruta o el color.
- Interacción social: invita a mostrar un dato o explicar una parte, sin exigir contacto visual ni respuesta verbal.
- Generalización: traslada la actividad a casa, aula, parque o biblioteca.
Para edades tempranas, utiliza objetos grandes y acciones breves. Más adelante, incorpora mapas, reglas, escritura, investigación o roles. Una propuesta sobre dinosaurios puede extenderse hacia animales, hábitats o cuentos, si el niño acepta la transición. Evita retirar de golpe el material preferido.
Reduce la demanda si aparecen señales de saturación, como apartarse, cubrirse los oídos, aumentar la repetición o abandonar la actividad. También baja el número de preguntas, el ruido o los turnos. Aumenta la demanda cuando busca al adulto, acepta una variación o mantiene la participación con calma. El interés guía el camino, pero el ritmo lo marca el niño.
8. Juegos sociales estructurados de rol y cooperación
El juego social no debe comenzar con una situación abierta, ruidosa o competitiva. Muchos niños participan mejor cuando saben quién hace cada cosa, qué frase o imagen pueden usar y cuál es el resultado compartido. Un juego de tienda, restaurante, consulta médica o búsqueda del tesoro permite practicar situaciones reales en un entorno controlado.
Prepara primero el escenario sin público. En una tienda, coloca productos, una cesta, tarjetas de “comprar” y “pagar”, y asigna los papeles de vendedor y comprador. En un restaurante, usa un menú visual, una secuencia de pedido y una tarjeta para pedir ayuda. En una consulta médica, muestra qué sucederá con imágenes y permite que el niño observe antes de asumir un papel.
Cooperar sin presionar
La construcción colaborativa es un buen comienzo porque todos pueden contribuir al mismo resultado. Una persona coloca la base, otra añade piezas y otra comprueba la imagen final. Una búsqueda del tesoro con pistas visuales puede terminar cuando el equipo encuentra el objeto, no cuando alguien gana.
- Guion breve: prepara pocas acciones y frases.
- Roles visibles: utiliza tarjetas con “yo”, “tú” y la acción correspondiente.
- Lenguaje compartido: habla de “nosotros”, “juntos” y “como equipo”.
- Pausa disponible: permite observar, retirarse y volver sin penalización.
- Progresión: añade flexibilidad solo cuando el guion ya resulta seguro.
Para niños pequeños, imita una acción, espera un turno corto o completa una construcción conjunta. Para niños mayores, introduce cambios anunciados, resolución de problemas y papeles intercambiables. Si el movimiento, el ruido o la presencia de varias personas aumenta la tensión, reduce participantes y estímulos. Si el niño busca más interacción, añade una elección, una pregunta visual o una meta cooperativa.
La documentación de la Comunidad de Madrid presenta el juego dirigido como un apoyo para mejorar las interacciones con iguales y la calidad de vida de alumnado con TEA (orientaciones sobre juego dirigido y recursos educativos). La guía específica “¡Yo también juego! ¿Te apuntas?” fue publicada en 2018 por Asociación Autismo Córdoba y tiene 90 páginas, según ese recurso. En España, la participación suele ser mayor en actividades escolares organizadas que en encuentros sociales espontáneos: el estudio citado registra 86% en excursiones y 77% en fiestas escolares, frente a 14% de ocio con compañeros fuera del centro y 43% de alumnado que pasa el recreo solo (estudio sobre ocio y participación social del alumnado con TEA). La estructura y la mediación no son adornos. Pueden hacer posible la participación.
Antes de representar una situación real, conviene anticiparla con el mismo formato visual que utilizarás durante el juego.
Comparativa de 8 juegos para niños autistas
| 🔄 Complejidad de implementación | ⚡ Recursos y preparación | 📊 Resultados esperados | 💡 Casos de uso ideales | ⭐ Ventajas clave |
|---|---|---|---|---|
| Juegos de Construcción y Bloques Estructurados | Moderada; requiere montaje y guías visuales | Mejora motricidad fina, secuenciación y pensamiento sistemático | Terapia ocupacional, juego independiente, enseñanza de secuencias | Estructurado y predecible; fomenta logro y creatividad |
| Juegos de Emparejamiento y Asociación Visual | Baja; reglas sencillas y repetibles | Aumenta atención, memoria visual y reconocimiento de patrones | Sesiones breves, evaluación de atención, refuerzo temprano | Barato, portátil y fácil de adaptar; éxito frecuente |
| Juegos Sensoriales de Textura y Manipulación | Baja–moderada; necesita supervisión y control de materiales | Regulación emocional, reducción de ansiedad y conciencia corporal | Regulación antes/después de actividades, transiciones, terapia sensorial | Retroalimentación inmediata; exploración autodirigida |
| Juegos de Categorización y Organización | Moderada; requiere preparación de materiales y criterios claros | Mejora pensamiento lógico, clasificación y control | Enseñanza de conceptos, rutinas académicas, estructuración | Conecta con fortalezas sistemáticas; escalable en complejidad |
| Juegos de Comunicación Aumentativa con Apoyo Visual | Alta; preparación de AAC y formación del adulto | Incremento de comunicación funcional y menor ansiedad comunicativa | Intervención para dificultades verbales, práctica de frases funcionales | Facilita comunicación bidireccional; progresa hacia independencia |
| Juegos de Secuencia y Rutina Visual | Moderada; diseño y actualización de secuencias | Comprensión de causa‑efecto, planificación y mejores transiciones | Rutinas diarias, planificación de tareas, apoyo en cambios | Aumenta previsibilidad y facilita la transición entre actividades |
| Juegos de Interés Especial Estructurados | Moderada–alta; personalización intensa | Alta motivación, aprendizaje profundo y potencial generalización | Uso para motivar aprendizaje, rol de experto, socialización temática | Motivación intrínseca sostenida; permite enseñanza contextualizada |
| Juegos Sociales Estructurados (Rol y Cooperación) | Alta; requiere facilitación y coordinación grupal | Mejora habilidades sociales, reducción de ansiedad y práctica cooperativa | Entrenamiento social, simulación de situaciones reales, trabajo en equipo | Entorno seguro para practicar interacción; promueve colaboración |
Convertir el juego en una rutina flexible de apoyo
Elegir entre estos juegos para niños autistas resulta más sencillo si empiezas por un objetivo observable. En lugar de plantear “quiero que juegue mejor”, concreta: “quiero que pueda pedir ayuda”, “quiero que ordene una secuencia de tres pasos”, “quiero que tolere una textura con una herramienta” o “quiero que participe en un turno compartido”. El objetivo debe describir una acción posible, no una expectativa abstracta.
Prepara pocos materiales y deja visible solo lo necesario. Anticipa el inicio con una imagen, una palabra o un gesto, y muestra también el final. Incluye una tarjeta de pausa, una caja para guardar o un espacio tranquilo. Así, el niño no tiene que adivinar cuánto durará la actividad ni cómo salir de ella.
Una rutina flexible puede combinar tres momentos:
- Comunicación o secuencia: elegir una actividad con pictogramas o ordenar imágenes de lo que ocurrirá.
- Construcción o clasificación: completar una estructura pequeña, separar objetos o crear un patrón.
- Pausa sensorial: apretar una pelota, mirar una botella sensorial, amasar plastilina o descansar en un lugar tranquilo.
No impongas una duración fija. Puedes terminar después de un paso si el niño ya ha alcanzado su límite, o continuar si mantiene una participación cómoda. Registra de forma sencilla qué material eligió, qué ayuda necesitó, qué señales mostró y qué cambio probarás la próxima vez. Ese registro vale más que comprar muchos juguetes sin saber qué está funcionando.
Una señal de saturación no es un fallo del juego. Es información para bajar la demanda, cambiar el estímulo o parar.
La guía de ocio inclusivo de Autismo España recomienda actividades estructuradas, apoyos visuales, señalización clara y espacios tranquilos para prevenir la sobrecarga sensorial (referencia sobre ocio inclusivo y TEA). En un contexto real, esto puede traducirse en enseñar el recorrido antes de ir al parque, llevar una tarjeta de “pausa”, elegir una zona menos ruidosa o pactar una salida antes de empezar. Los juegos no tienen que quedarse en casa. Pueden preparar la participación en el aula, el recreo, una excursión o un momento familiar.
Busca apoyo profesional si existen dificultades persistentes de comunicación, regulación, participación, seguridad o alimentación, o si la familia no sabe cómo adaptar el entorno. Un equipo de psicología infantil, terapia ocupacional, educación especial o logopedia puede ayudar a ajustar materiales, demandas y formas de comunicación. También puede ser útil contar con una red que acompañe la vida cotidiana, no solo una actividad aislada.
En España, Pictogram Room se presenta como un conjunto de 40 videojuegos educativos de descarga gratuita centrados especialmente en conciencia corporal y posturas, con objetivos adicionales de comunicación, atención conjunta e imitación (información sobre Pictogram Room). RTVE describe además su evaluación clínica, distribución gratuita en varios idiomas y acceso abierto a protocolos y materiales de formación, junto con una versión que incorpora propuestas para menores de 24 meses sobre permanencia del objeto y teoría de la mente (información de RTVE sobre Pictogram Room). Puede ser un recurso complementario, siempre que encaje con el perfil del niño y con la orientación de sus profesionales.
Contigo ofrece acompañamiento para familias que buscan orientación, rutinas visuales, apoyo en comunicación y una red especializada. Sus programas personalizados, como Primera conexión, Crecer juntos y Mirando al futuro, incorporan herramientas aplicables al día a día y seguimiento adaptativo. Puedes conocer sus recursos y valorar qué apoyo encaja mejor con vuestra situación en Contigo.
Contigo ofrece orientación práctica para organizar juegos, rutinas visuales y apoyos de comunicación adaptados a la vida familiar. Visita Contigo para encontrar acompañamiento profesional y una red de familias que puede ayudarte a convertir el juego en una experiencia segura, comprensible y compartida.
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