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Sistemas alternativos de comunicacion para ninos con TEA

Descubre que son los sistemas alternativos de comunicacion, que tipos existen y como elegir el mas adecuado para tu hijo con autismo. Guia clara y cercana.

Sistemas alternativos de comunicacion para ninos con TEA

En la cocina, una madre levanta un vaso de agua y mira a su hijo. Él no lo coge. Se tapa los oídos, aparta la cara y empieza a llorar. Ella prueba con el plato que estaba usando antes, señala la tableta, ofrece su juguete preferido. Nada encaja. Cada intento aumenta la tensión, porque él no consigue explicar qué necesita y ella no logra interpretar si tiene sed, si quiere continuar con el juego o si el ruido de la casa le resulta insoportable.

Muchas familias llegan a este momento después de repetir la misma escena en casa, en el colegio o en el parque. No falta cariño ni voluntad. Falta un canal compartido que permita pedir, rechazar, elegir, comentar y avisar de que algo duele o molesta. Los sistemas alternativos de comunicación pueden ayudar, pero su utilidad no depende solo de escoger imágenes o una aplicación. Depende de que las personas del entorno sepan incorporarlos a la vida diaria.

Índice

Una tarde cualquiera en casa con tu hijo

Una madre ofrece un vaso de agua a su hijo pequeño que se cubre los oídos angustiado.

La madre deja el vaso sobre la mesa y se agacha para ponerse a la altura de su hijo. Le pregunta si quiere agua, pero la pregunta oral no le ofrece una respuesta sencilla. Él mira hacia la puerta, empuja el vaso y se cubre los oídos. Para ella, cada gesto abre varias posibilidades. Para él, quizá todos esos gestos son el único modo disponible de expresar una necesidad que los demás no están entendiendo.

Cuando el adulto interpreta mal varias veces, el niño puede aumentar la intensidad de su conducta. Puede tirar un objeto, gritar, llorar o alejarse. Eso no significa necesariamente que quiera desafiar a su familia. A menudo significa que la comunicación se ha bloqueado y que necesita que alguien reduzca el ruido, espere, observe y le ofrezca una forma más clara de participar.

La conducta también comunica. Antes de preguntar qué está haciendo el niño, conviene preguntarse qué está intentando decir y qué parte del entorno puede estar dificultando esa comunicación.

En esa tarde, la familia no necesita una lista interminable de términos técnicos. Necesita que su hijo pueda expresar algo tan sencillo como “agua”, “más”, “no”, “terminado”, “ruido” o “quiero salir”. También necesita que esas palabras tengan el mismo significado para su madre, su padre, su hermano, su tutora y la persona que le acompaña en terapia.

La necesidad aparece con mucha claridad cuando el niño intenta comunicar algo y todos dependen de adivinar. Si la familia solo ofrece apoyos durante una actividad dirigida, el recurso puede quedarse asociado a la terapia. Si lo incorpora mientras prepara la merienda, juega, se viste o sale de casa, empieza a convertirse en una herramienta de participación.

El punto de partida no es exigir que el niño señale correctamente. Es crear oportunidades para que pueda tomar decisiones y comprobar que sus intentos producen una respuesta comprensible. A partir de ahí, el equipo puede valorar qué sistema facilita mejor el acceso, la comprensión y la expresión.

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Qué son los sistemas alternativos de comunicación

Los sistemas alternativos y aumentativos de comunicación, conocidos como SAAC o CAA, son apoyos no verbales que complementan o sustituyen el lenguaje oral. Pueden utilizar objetos, fotografías, dibujos, signos, símbolos, tableros, tarjetas o dispositivos electrónicos, siempre que permitan comunicar algo con una intención concreta. La definición y el uso educativo de estos sistemas se recogen en esta referencia académica sobre SAAC y comunicación funcional.

La diferencia entre “aumentativo” y “alternativo” ayuda a entender su función:

  • Aumentativo significa que el apoyo acompaña al habla. Un niño puede decir algunas palabras y utilizar imágenes para completar el mensaje, encontrar vocabulario o hacerse entender cuando está cansado.
  • Alternativo significa que el sistema ofrece otra vía cuando el lenguaje oral no está disponible o no resulta funcional para comunicarse.
  • Multimodal describe una práctica en la que se combinan varios canales, por ejemplo, mirada, gesto, voz, signo, fotografía y tableta.

Un SAAC no es un conjunto de imágenes colocadas al azar. Cada elemento debe representar un mensaje útil para esa persona. La imagen de “galleta” puede servir para pedirla durante la merienda; la de “descanso” puede avisar de que necesita parar; “no” puede rechazar una actividad. El significado se construye cuando el niño utiliza el símbolo y los interlocutores responden de forma coherente.

Infografía sobre qué son los Sistemas Alternativos de Comunicación y sus cuatro tipos principales de herramientas.

Conviene distinguir un pictograma de señalización de un pictograma de SAAC. Un rótulo con una flecha puede orientar a cualquier persona hacia un baño o una salida. En cambio, un símbolo dentro de un SAAC forma parte del vocabulario comunicativo de un usuario y se emplea para expresar una intención personal. La guía institucional sobre señalización accesible explica precisamente que ambos recursos no deben confundirse ni utilizarse indistintamente.

La accesibilidad también importa en los espacios públicos. La Orden TMA/851/2021 indica que la información accesible debe ser concisa y sencilla, y que puede acompañarse de pictogramas u otros recursos gráficos cuando sea necesario; además, recomienda que los pictogramas sean simples y eviten detalles innecesarios, como recoge este documento universitario sobre accesibilidad cognitiva.

Para profundizar en la explicación inicial, puedes consultar esta guía sobre qué son los SAAC.

Los SAAC no están reservados a un perfil único. Una persona puede beneficiarse de ellos si necesita apoyo para comprender instrucciones, expresar elecciones, anticipar una rutina o participar en una conversación. La pregunta profesional no es si “merece” usar un sistema, sino qué apoyo le permite comunicarse con mayor autonomía y en más contextos.

Tipos de SAAC que puedes encontrar

No existe un catálogo en el que cada niño encaje en una sola casilla. Los sistemas pueden combinarse y modificarse. Una tarjeta puede convivir con signos, un tablero en papel puede complementar una aplicación y los objetos tangibles pueden facilitar la anticipación antes de introducir símbolos más abstractos.

PECS y el intercambio de imágenes

PECS utiliza imágenes que el niño entrega a otra persona para iniciar una petición o una interacción. Su valor no está únicamente en reconocer una tarjeta, sino en aprender que puede tomar la iniciativa, acercarse a un interlocutor y hacer que ocurra algo comunicativamente relevante. El aprendizaje se organiza mediante fases, desde el intercambio de una imagen hasta la construcción de mensajes más elaborados.

Puede ser una opción útil cuando el niño comprende bien la relación entre una imagen y un objeto, muestra interés por conseguir algo y necesita aprender una forma clara de iniciar la comunicación. El equipo debe observar también la motricidad, la capacidad para desplazarse hacia el interlocutor y la posibilidad de mantener las tarjetas disponibles.

Pictogramas ARASAAC

Los pictogramas ARASAAC forman un repertorio visual de uso muy extendido en centros educativos y familias. Se emplean para crear agendas, tableros, historias sociales, etiquetas, secuencias de tareas y materiales personalizados. Su disponibilidad facilita que hogar y colegio puedan trabajar con imágenes reconocibles y mantener cierta coherencia.

ARASAAC no es por sí solo un método completo de intervención. Es un recurso gráfico que puede integrarse en distintas estrategias. El profesional decide qué vocabulario incluir, cómo organizarlo, qué tamaño utilizar y qué apoyos necesita el niño para acceder a él.

Comunicación electrónica aumentativa

Una tableta con una aplicación de CAA o un comunicador con salida de voz puede permitir seleccionar símbolos, formar frases y reproducir mensajes. Este formato resulta especialmente interesante cuando el niño necesita un vocabulario amplio, quiere comunicar mensajes que no caben en un tablero sencillo o tiene dificultades para transportar muchas tarjetas.

La tecnología no resuelve automáticamente los problemas de comunicación. Hay que valorar el acceso físico, la atención visual, la facilidad de navegación, la carga de la batería, la protección del dispositivo y la formación de los interlocutores. Una aplicación compleja que nadie sabe modelar puede ser menos útil que un tablero sencillo que está siempre disponible.

Signos y gestos

Los signos gestuales pueden apoyar la comunicación cuando el niño imita movimientos, utiliza gestos espontáneos o se beneficia de una información visual y corporal. Pueden acompañar al habla o formar parte de una estrategia más amplia. La elección debe respetar la motricidad, la comprensión, la visión y las oportunidades reales de que otras personas conozcan esos signos.

Tipo de SAAC Formato Perfil de niño recomendado Ventaja principal
PECS Tarjetas que se intercambian Niño que necesita aprender a iniciar peticiones de forma muy concreta Hace visible la intención de comunicar
ARASAAC Pictogramas en papel o soporte digital Niño que comprende apoyos visuales y necesita vocabulario adaptable Permite crear materiales personalizados
Comunicación electrónica Tableta o comunicador con salida de voz Niño que necesita mensajes variados y puede acceder al dispositivo Amplía el vocabulario disponible
Signos y gestos Movimientos manuales y corporales Niño con buena imitación gestual o acceso visual al signo Acompaña la comunicación sin materiales físicos

La comparativa de tipos de SAAC puede ayudar a ordenar las opciones, pero la decisión final debe partir de la persona y no de la popularidad del recurso.

Cómo elegir el sistema adecuado para tu hijo

La revisión sistemática española sobre SAAC en TEA, basada en 43 artículos científicos, concluye que no existe un SAAC ideal para todos y señala PECS entre los sistemas más utilizados en niños con TEA, como recoge esta revisión sobre comunicación aumentativa en autismo. Ese hallazgo no significa que PECS sea automáticamente la respuesta para cada familia. Significa que la elección requiere comparar necesidades, acceso y contexto.

El perfil comunicativo

Empieza observando cómo comprende y cómo intenta comunicarse el niño, no solo si habla. Conviene valorar:

  • Comprensión: si entiende objetos reales, fotografías, dibujos, signos o palabras.
  • Intencionalidad: si mira, señala, entrega objetos, busca a un adulto o repite una conducta para conseguir algo.
  • Motricidad: si puede coger una tarjeta, señalar con precisión, tocar una pantalla o realizar un signo.
  • Visión y atención conjunta: si localiza un símbolo, mantiene la mirada y comparte el foco con otra persona.
  • Necesidades sensoriales: si el ruido, la luz, la textura o el movimiento afectan al acceso.

Un niño con buena precisión manual y visión puede tener varias vías de acceso. Otro con dificultades motrices severas puede necesitar una adaptación física, un acceso alternativo o un soporte que reduzca la exigencia de señalar.

El entorno que sostendrá el sistema

El recurso debe funcionar donde el niño vive y aprende. Pregunta si el colegio cuenta con tutor, maestro de audición y lenguaje, orientación y personal de apoyo que pueda modelar el sistema. En casa, incluye a quienes participan de verdad en las rutinas, también abuelos, hermanos y cuidadores.

El CEAPAT ofrece una guía de referencia sobre comunicación aumentativa y alternativa, y su enfoque sobre implementación recuerda que elegir un recurso no basta. La continuidad entre los contextos forma parte de la intervención.

La evidencia y la experiencia diaria

Un estudio cuasi-experimental con 40 niños con TEA de grado 3, tras 45 sesiones, comparó pictogramas ARASAAC con pictogramas comerciales. El grupo que utilizó ARASAAC mostró mejoras significativamente mayores en comunicación receptiva y expresiva, habilidades sociales y comportamiento, según el estudio publicado por la Universidad Complutense de Madrid. El resultado apunta a la importancia de la iconicidad, la accesibilidad y la personalización, pero no elimina la necesidad de una evaluación individual.

Lleva estas preguntas a la próxima reunión con el equipo:

  1. ¿Qué intenta comunicar mi hijo durante un día habitual?
  2. ¿Qué formato puede manejar sin agotarse?
  3. ¿Qué vocabulario necesita para algo más que pedir?
  4. ¿Quién modelará el sistema en casa y en el colegio?
  5. ¿Cómo comprobaremos que el recurso se generaliza?
  6. ¿Qué haremos si deja de ser suficiente?

Cómo llevar el SAAC a casa y al colegio

Un SAAC puede estar perfectamente diseñado y seguir sin aparecer en la vida cotidiana. El cambio empieza cuando los adultos dejan de esperar a que el niño lo use solo y empiezan a modelar: señalan o seleccionan símbolos mientras hablan, sin convertir cada interacción en un examen.

Primero prepara a los interlocutores

La formación no debe quedarse en la persona que acompaña al niño en terapia. Padres, abuelos, hermanos, tutor, maestra de apoyo y monitores necesitan saber dónde está el sistema, qué significan sus símbolos y cómo responder a un intento comunicativo.

El objetivo no es conseguir que el niño señale por obligación. El objetivo es que descubra que puede comunicar una elección, una protesta, una emoción o un comentario y que alguien le escuchará.

Regla práctica: ofrece el modelo, deja tiempo para responder y acepta cualquier aproximación comunicativa que el equipo haya acordado reconocer.

Después distribuye los apoyos

Coloca el tablero principal en una zona accesible del comedor o del aula. Lleva un tablero de viaje en la mochila y deja pictogramas sueltos en lugares donde surgen necesidades concretas, como la puerta, el baño, la cocina o el espacio de juego.

El vocabulario no debe limitarse a objetos deseados. Incluye palabras para pedir, rechazar, describir, preguntar, saludar, protestar y terminar. Si el niño solo encuentra “galleta”, “juguete” y “agua”, tendrá pocas posibilidades de participar en una conversación.

Modela durante rutinas reales

En la merienda, el adulto puede señalar “más”, “terminado” y “ayuda”. Durante el vestido puede modelar “camiseta”, “no”, “frío” o “espera”. En el parque puede ofrecer “subir”, “bajar”, “turno”, “mamá” y “casa”, según las necesidades del niño.

Registra los avances en una hoja sencilla. Anota cuándo inicia, qué palabras utiliza, con quién las usa y qué apoyo necesitó. No hace falta convertir el día en una tabla interminable. Una observación breve ayuda a distinguir si el sistema funciona solo con la terapeuta o también con la familia, los compañeros y otros adultos.

Resuelve las barreras habituales

La presión para hablar puede hacer que los interlocutores retiren el apoyo visual demasiado pronto. Mantén el SAAC aunque aparezca lenguaje oral, porque puede seguir ayudando cuando el niño está cansado, enfermo, nervioso o sobrecargado sensorialmente.

El exceso de pictogramas también dificulta la elección. Reduce temporalmente el tablero, agrupa el vocabulario y amplíalo cuando el niño pueda acceder a él con claridad. Si casa y colegio utilizan palabras o símbolos distintos para la misma idea, acuerda una versión compartida en reuniones periódicas.

Para organizar materiales y rutinas, algunas familias utilizan un cuaderno de comunicación que conecta lo ocurrido en casa con lo observado en el aula. La herramienta importa menos que la continuidad del intercambio.

Infografía con cuatro pasos para implementar sistemas alternativos y aumentativos de comunicación en casa y el colegio.

Ejemplos reales de uso en niños con TEA

Lucas tiene cuatro años y no utiliza lenguaje oral. En casa y en su colegio de Educación Infantil empezó con una sola imagen para pedir su tentempié preferido. La familia colocaba la tarjeta al alcance, esperaba una iniciativa y respondía entregando el alimento cuando él completaba el intercambio.

Después incorporaron una tira con dos pictogramas para construir peticiones más precisas. El error más frecuente fue colocar demasiadas imágenes y hacer preguntas constantes. La tutora ayudó a simplificar el material, modeló el intercambio durante el juego y compartió con la familia las mismas formas de responder. Tras cinco meses, Lucas inició peticiones de manera espontánea en el parque con su padre.

El aprendizaje aplicable a otras familias es claro: empezar con una función motivadora no significa quedarse siempre en pedir. La familia fue ampliando el vocabulario y los interlocutores para que el sistema acompañara más actividades.

Martina tiene trece años y utiliza una tableta con software de comunicación aumentativa. Su equipo comenzó seleccionando vocabulario relacionado con las rutinas del instituto, sus intereses y las personas importantes para ella. Las categorías se organizaron para facilitar el acceso a asignaturas, amistades, emociones, actividades extraescolares y conversaciones familiares.

Al principio, Martina utilizaba la tableta sobre todo en el aula de logopedia. El equipo introdujo gradualmente el dispositivo en clase, en casa y durante sus actividades fuera del centro. También añadió nombres y temas relacionados con sus amigos, porque comunicarse no consiste solo en responder a adultos o pedir ayuda.

Su experiencia enseña que una herramienta electrónica necesita mantenimiento comunicativo. Hay que revisar el vocabulario, practicar con interlocutores diferentes y proteger el derecho de la adolescente a hablar de asuntos propios. La autonomía crece cuando el sistema permite expresar opiniones, bromear, rechazar planes y participar en decisiones.

Seguimiento adaptación y acompañamiento a largo plazo

Un SAAC no se entrega una vez para dejarlo sin cambios. El niño crece, aparecen nuevos intereses, aumentan las personas con las que se relaciona y cambian las demandas del colegio. Por eso, la familia y el equipo profesional deben revisar el vocabulario, el soporte y la forma de acceso de manera periódica.

Participan habitualmente el logopeda, el maestro de audición y lenguaje, el psicopedagogo, otros profesionales de apoyo y la familia. Una revisión trimestral conjunta puede centrarse en tres preguntas: qué comunica ahora el niño, qué situaciones siguen bloqueadas y qué adaptación facilitaría el siguiente paso.

Hay señales de que el sistema se ha quedado pequeño: necesita mensajes más largos, busca conversar con nuevos interlocutores, utiliza siempre las mismas palabras o se frustra en contextos que antes no aparecían. La respuesta puede ser ampliar pictogramas, reorganizar categorías, cambiar el soporte, añadir una salida de voz o introducir gradualmente nuevas formas de lenguaje oral, siempre según la valoración profesional.

La información histórica sobre la evolución de los SAAC en España sitúa su introducción a principios de los años 80. En 1984, FUNDESCO puso en marcha el Comité Nacional de Comunicación No Vocal, y en 1985 se documentó la primera noticia sobre estos sistemas en España mediante la traducción y publicación de un libro por el INSERSO. La misma referencia recoge una estimación de entre 100.000 y 150.000 posibles usuarios de SAAC en el país, una cifra que muestra la amplitud de la necesidad.

El sistema elegido es un punto de partida, no una etiqueta definitiva. Acompañar significa observar, ajustar y mantener abiertas las oportunidades de comunicación en casa, en el colegio y en la comunidad.


Contigo ofrece orientación práctica para incorporar pictogramas, tableros, rutinas visuales y otros apoyos de comunicación en la vida familiar, con acompañamiento de profesionales especializados y una comunidad de familias. Si necesitas ordenar los próximos pasos o encontrar recursos adaptados a vuestra situación, visita Contigo y descubre cómo puede acompañaros.

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